Anoche me fui a dormir con Astor. Suena pecaminoso, pero es cierto. Amo a Piazzolla. Estoy perdidamente enamorada de Piazzolla. Decir que dormí con él no basta porque su música me invade y me toma por asalto y me provoca, incluso, malestares físicos. Poco me interesan los vulgares panegíricos de una argentina en Europa que llora con el sonido de un tango. Nada más lejos. Sucede que en la tarde del miércoles fuimos a ver en familia El Castello Ursino. Un castillo medieval emplazado en pleno centro históri... read more »