Por: Jorge Luis Guerra En la mesa había dejado una pecera con oscuras perlas y peces coloridos nadando. El gato que me había advertido, supo lo que era, alcanzando con sus dos patas delanteras el borde de la mesa, al igual que mi hijo. Observaban la pecera detenidamente. Curiosos, imaginé. De repente salta de la pecera un pez y cae sobre la mesa en medio de los observadores. El gato intenta meterlo al agua mientras que mi hijo se lo arrebata para llevárselo a la boca, luego se me acerca, feliz, con ... read more »
Por: Miguel Barrios Payares La mujer muerta se llama Sofía aunque yo la llamaba S. No sé si por el simple desprecio a utilizar más palabras de las necesarias para expresarme o por el complejo que se me creó al leer a los rusos. La cosa es que Sofía o S, llámela usted como quiera, se tiró hace menos de cinco minutos del edificio MacDonald’s y ahora su sangre está corriendo por el andén, algunos chicos fotografían su cuerpo, y suben esas fotos a Facebook. S tomaba Coca-Cola y me decía la noche es linda,... read more »
Por: César Enrique Parejo Fonseca −Abuelito −preguntó la nieta, sentada en las piernas del abuelo− ¿por qué, para que los burros caminen ligero hay que echarles besitos? −¡Ah! −respondió el abuelo− ésa es una historia vieja, bastante vieja. −Cuéntamela, abuelito, ¿sí? −¿Ahora? ¿Por qué no la dejamos para otro día? −Ahora, abuelito, que tengo curiosidad por saberlo. −Está bien, te la voy a contar, pero presta mucha atención. −Estoy atenta y prometo no interrumpirte. −Sucedió en un pueblo del Orie... read more »
Por: Rodolfo Reyes Núñez (Tomado de: En la tierra de La llorona Loca. Libro en corrección) Héctor Salinas soñó desde muy joven con el vecino país de Venezuela. Cuando cumplió la mayoría de edad, viajó al lugar de sus sueños en busca de los bolívares y un mejor medio de vida. Por largos años estuvo ausente de su tierra natal, Antequera, corregimiento de Tamalameque. Cuando volvió, tenía alrededor de 53 años; corría la década de los 80’s. Su físico había cambiado un poco, pero su acento era totalmente... read more »
Por: Ciro Luís Otero Pedrozo Tomado del libro Materialización de lo Inasible. Coordinación Departamental de Cultura del Cesar. Plenamente identificada se asumía con un felino y basta creía poder comprender su mística esencia, su desmedida cautela, el sigilo de sus movimientos acompasados, la rígida conciencia de cada uno de sus músculos al desplazarse con una sutileza que mas bien pareciera provenir de otra naturaleza, su concertada atención en estado siempre vigilante, su voraz ataque, preciso y ... read more »
Por: Miguel Barrios Payares La tarde es frágil como las galletas de sal y el piso huele a desinfectante de hospital. Has dicho en alguna ocasión que el fuego pesa como las mentiras pero que las mentiras son más calientes y más incómodas de llevar. El piso está frío, mi cuerpo está desnudo y casi tan frío como el piso. Quiero escribirte algo con buena tinta, algo así como una conversación estilo libre donde parezca que prestas atención y donde yo aparente decirte algo importante. No hay hormigas ni nin... read more »
Por: Diógenes Armando Pino Avila A Joaquín y Arquímedes, y a todos los que como yo, también tienen sus amigos. 1 Este es un secreto que he guardado toda la vida y que hoy después de consultar con mamá y obtener su visto bueno te lo quiero contar, para que sepas de primera mano qué es lo que pasa y no le pongas atención a las murmuraciones. Tu compromiso es: escuchar y no repetir, pues debes guardar mi secreto y no traicionar la confianza que deposito en ti. Comenzaré contándote que desde ... read more »
Por Diógenes Armando Pino Ávila La lluvia de fuego que el sol emite, castiga su cuerpo sudoroso. Empuja resoplando la carreta donde carga su esperanza desvaída. Los autos pasan rugiendo a su alrededor, en una danza de muerte que hace algunos meses aprendió de memoria. No siente miedo, no es que sea valiente, es que engavetó su miedo en lo más profundo de su alma. Algunos conductores le lanzan improperios. No responde. Solo empuja su carreta con el terco afán de salir de esa avenida que ostenta un no... read more »
Confesiones crepusculares en la heladería (Tomado de:Revista LetrasNúmero 2, Año 1. Octubre de 2011) Estuvimos en la heladería de la esquina, al lado de mi casa, allí nos alcanzó a sorprender la luz parda de la noche. Pedimos cervezas, helado de chocolate, maníes y mentas. Nos untamos las bocas de acidez, miel y besos, rompimos la timidez del primer encuentro sin cita previa. Apuramos la bebida que corría espumeante por las gargantas. En medio de nuestras voces y risas, nos quedábamos callados y no... read more »